EL GATO DORMILÓN
Era un gato que se pasaba todo el día durmiendo, hasta que un buen día se despertó y decidió salir a pasear. De repente, se encontró un amigo:
- Payaso, amigo, ¿quieres jugar al baloncesto?
- Sí, pero tú eres más bajito para encestar. ¿Cómo lo vas a conseguir?
- No te preocupes, que yo soy muy ágil y salto mucho.
Pasó un pato caprichoso. Nadie quería jugar con él y, por eso, estaba siempre enfadado. Dijo el gato:
- Amigo pato, ¿quieres jugar tú también?
- Bueno, pero yo haré de árbitro.
Se divirtieron mucho juntos aquel día.
(José Antonio Zapata)